viernes, 24 de febrero de 2012

Kuchen und Kaffee.

David Von Kirchen

  
                              David Von Kirchen                                      David Von Kirchen

David Von Kirchen

                     David Von Kirchen                                              David Von Kirchen

Lara Von Achterdeck




martes, 17 de enero de 2012

Guerre Fatale. Capitulo 1.

La Viena de fin de siglo.

En 1859, Francisco José I de Austria desabrochó el cinturón de la ciudad de Viena. Al derribar las murallas medievales de la ciudad, la capital del Imperio se sintió liberada, corriendo como corre un perro sin correa, hacia la libertad de la modernidad. El vacío causado por las murallas puso a disponibilidad del imperio unos suculentos terrenos para la ampliación y renovación urbanística de la ciudad. La capital –nombrada como tal en 1867- creció hasta convertirse en una ciudad burguesa, moderna y cosmopolita, y la calle-anillo resultante pasó a la historia conforme era construida.

La Ringstrasse se convirtió en el centro cultural y político de Viena. La Ópera, el parlamento, el ayuntamiento, los museos de Arte e Historia natural, la academia de Bellas Artes y el Palacio Imperial convivían en un halo de cultura y poder. A las puertas del siglo XX, Viena se enclavaba en una de las más fascinantes épocas de la historia del arte y de la cultura. Los famosos cafés vieneses, donde se podía degustar una porción de tarta Sacher con una buena taza de café, eran un hervidero de intelectuales. Lugares acogedores y exquisitos todos ellos, que albergaban según su nombre a clientela muy diferente. Sin embargo existe una explicación para la excesiva cantidad de gente en los cafés vieneses. El apenas medio millón de habitantes que habitaba la ciudad durante la construcción de la Ringstrasse, había aumentado en vísperas de la Gran Guerra a más de dos millones, convirtiéndose, el caso poblacional, en un serio problema. La gente convivía en condiciones infrahumanas en minúsculas viviendas, viéndose obligados en muchas ocasiones a buscar en los cafés ciertas necesidades hogareñas, privadas y vitales. Mientras que la clase baja se agolpaba en los cafés buscando refugiarse del crudo invierno Vienés, la clase alta se pavoneaba bien abrigada por la Ringstrasse. Cada vez era más evidente el problema social.

“Riqueza fastuosa y repugnante miseria”. Así describió Adolf Hitler la capital del Imperio en el Mein Kampf. Su exquisita experiencia en la Ringstrasse a su llegada a la capital, que también se refleja en el famoso libro antes citado, queda ya enterrada por un joven que se siente traicionado. Dos veces fue Hitler despertado de la ensoñación, tantas como veces fue rechazado de la Academia de Pintura vienesa. Al mal despertar se le unió al poco tiempo la muerte de su madre, y hundido en la indigencia y la caridad, inhaló todas las pestes posibles de la sociedad vienesa. Cuando las náuseas fueron inevitables, el joven Adolf, metió su recién comprado antisemitismo en la maleta y marchó rumbo a Múnich. Karl Kraus, el intelectual más influyente de la Viena de anteguerra describió la ciudad imperial como “El campo de pruebas para la destrucción del mundo”, un laboratorio del apocalipsis.

Stephan Zweig describe al imperio como una casa comida por los gusanos en la que nunca se sabe que será lo próximo en venirse abajo. El Volksgarten, las jóvenes vienesas, las notas de vals entre las lilas, el psicoanálisis, la elegancia, la belleza, la alegría de vivir  y un sol que hace sonreír al corazón, como describe Robert Musil, son atributos vieneses reales. Pero también lo son la pobreza, el descontento con la monarquía y el olor a pólvora en el horizonte, allí donde se sitúan los inmundos suburbios que ejemplifican el abismo que separa las clases sociales.

La burguesía como clase social dominante, actúa como catalizador en este florecimiento cultural, un mecenazgo burgués. Pero el lujo, lo suntuoso, la pompa que rodeaba a los adinerados vieneses era, en muchas ocasiones, pura apariencia. Viena ocultaba tras una máscara de oro su corazón de carbón, sangre y pólvora. Mostraba un gran desfase entre apariencia y realidad. Prisionera del pasado y rehuyendo constantemente de un futuro que asusta por lo desconocido. Parecía necesaria una renovación que a modo de ilusoria máscara alternativa alejase al mundo, y más especialmente a Viena, de su cruda realidad.




Cúpula del Edificio de la Secesión Vienesa.
Fachada Principal. Josef Maria Olbrich. 1898-99.


Ver Sacrum es una expresión latina que significa Primavera Sagrada y que hace referencia a una tradición de la antigüedad. Dicha tradición se basaba en el acto de preparar un contingente de jóvenes –generalmente nacidos el mismo año-  para abandonar el pueblo con la misión de conquistar nuevas tierras y establecer nuevas tribus. Pero Ver Sacrum también es el título de la revista de la Secesión vienesa, cuya primera edición data de 1898. La metáfora es evidente: El deseo de expulsar a las jóvenes promesas de un arte clásico y tachado de académico, para conquistar nuevos terrenos de la concepción y la belleza, y establecer así nuevos lenguajes artísticos. La Secessión, fundada en 1897, se presenta como un proyecto de renovación estética. Aunque ligada con el Art Nouveau, e incluida en el contexto del Modernismo, presenta diferenciaciones importantes. Se busca la elegancia, pero predomina la sobriedad formal, e incluso cierta severidad, plantando en la tierra del arte la semilla del expresionismo. Es por esto por lo que la Secesión se presenta como una institución-eslabón de renovación y asimilación de los estilos extranjeros y del pasado, para proyectarlos hacia un futuro perturbador y desconocido. La decoración es modernista; ni orgánica, ni naturalista sino estilizada y abstracta, y se da gran importancia a la tipografía, que entienden como  un elemento determinante, que tiene un valor formal, compositivo y comunicativo. Por ello, la Secesión es entendida en múltiples ocasiones como una sietemesina vanguardia.

Sobre la puerta del Pabellón de exposiciones de la Secesión -edificio diseñado por Joseph Maria Olbrich-  aparecen unas letras doradas sobre un blanco puro: “Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit”. Con este mensaje – “A cada tiempo su arte, a cada arte su libertad”- el colectivo vienés se reafirma en su deseo de renovación. Una renovación que llevará al debate entre ornamento y función aplicado al diseño de edificios y objetos, pero también como principio ético y estético, intelectual e ideológico que se proyecta de toda manifestación del arte, del pensamiento y de la ciencia. De esta manera, la Viena del momento se divide entre los que ocultan y los que desvelan, entre el paraíso y el abismo, entre los que buscan una alternativa para levantar el polvoriento velo de apariencia vienesa poco a poco, y los que quieren hacerlo de forma inmediata. Del mismo modo, a la derecha del edificio se encuentra una estatua de bronce de Marco Antonio, obra de Arthur Strasser. El general romano se muestra en ella como un ser perezoso y decadente, haciendo evidente el profundo conocimiento que los miembros de la Secesión tenían en referencia al ambiente de Fin de siècle.

La sociedad temía lo nuevo. La angustia y la tristeza de cerrar un siglo envolvía a la capital como una nube que anticipa una tormenta. Sin embargo parecía que una burbuja protectora, prevenía a la ciudad de miradas indiscretas hacia una nube que quería hacerse pasar por inexistente. La capital debía ser vestida por un falso bienestar.

Gustav Klimt (1862- 1918), el más importante exponente de la Secesión, desnuda a la mujer y la muestra llena de sensualidad. La rodea de un ornamento moderno y nos la presenta como la femme fatale en la que se habían convertido las grandes y ricas señoras de Viena. ¿Pero quiénes eran estas grandes y ricas señoras vienesas? ¿Eran realmente Femmes Fatales?


David Von Kirchen

lunes, 16 de enero de 2012

It was all so strange.

http://www.talenthouse.com/creativeinvites/preview/a5f84dcb1839849f5eb0128a18df030e/383



On 20th January, the votes start! Please! vote for me. For now, you can support me till the 20th. Thanks!
El día 20 de Enero se abren las votaciones! Por favor! votadme. Por ahora, podeis apoyarme hasta el día 20. Gracias!

domingo, 15 de enero de 2012

Guerre Fatale. Capitulo 0.

Introducción.


Guerre Fatale es un trabajo de investigación sobre la mujer, como Femme Fatale, en el contexto de la guerra. A través de la historia del arte, y centrándose en el siglo XX, Guerre Fatale se presenta como un intento de análisis del término de la mujer fatal, así como de investigación histórica, con el propósito de encontrar personajes históricos femeninos que debido a sus actos, han podido ser, o son, tachados  como tales. Desde el resurgir del término, a finales del siglo XIX, hasta la actualidad, Guerre Fatale intenta demostrar cómo un término de origen masculino, con marcadas intenciones despectivas, se puede convertir en el himno de la lucha por la liberación de la mujer.


David Von Kirchen

martes, 3 de enero de 2012

Calendarios de Pared. A propósito del proyecto Calendario 2012 de CockMag.net.









Bien es conocido por todos el calendario Pirelli, que nos ofrece año tras año, doce maravillosas mujeres que se nos exponen en bandeja de plata. Aunque más que decir "nos" quizá debería decir "les", puesto que estos calendarios no van precisamente orientados hacia un público plural de hombres y mujeres, no, sino al masculino. Por supuesto, esto no tiene que ver a la hora de apreciar su calidad artística, mayor o menor, dependiendo del año, pero que siempre mantiene su status a la hora de presentar un nuevo ejemplar, sino con la imágen que se ofrece, a quién y el cariz que adquiere y con el que se produce.

No es que este sea el único ejemplo existente, sino que es uno de los muchos, pero que, sin embargo, estéticamente es bueno. Cosa que brilla por su ausencia en muchos otros.

Derivado de ello llego a la siguiente reflexión, ¿a caso las mujeres no quieren ver mujeres en un calendario? ¿a caso no hay mujeres que consuman calendarios en los que aparezcan mujeres? ¿a caso no hay un público queer? o simplemente ¿por qué no hay mujeres que hagan calendarios de pared para mujeres? A todo esto respondió el proyecto de CockMag.net, que emprendió la iniciativa de realizar un calendario para 2012 hecho por mujeres para mujeres.

Se podría pensar de todo acerca de esta idea, pero lo verdaderamente destacable de ella, es que destaca por su singularidad. La convocatoria, que se realizó vía internet, por medio de la página web y redes sociales, llegó hasta muchas mujeres que tomaron rapidamente la cámara y comenzaron a estudiar propuestas, dando como resultado 12 meses y 12 fotografías, diferentes entre sí, pero comunes en la perspectiva: La perspectiva de género. Las doce, nos ofrecen una mirada de cada una de las mujeres que aparecen retratadas, alejada de convencionalismos, donde podemos apreciar desde imágenes cotidianas hasta la extravagancia o la fantasía. La provocación sin caer en la evidencia. O puede que también la evidencia ,que se transforma en realidad sexual, de un modo estético, que no posterga y ni diluye a la modelo en un estereotipo, sino que la introduce en una nueva dimensión.

Puede que existan repuestas que tachen del mismo modo excluyente el proyecto porque ha sido tratado integramente por mujeres y en las fotografías tan sólo aparecen mujeres, pero de lo que quizá no sean conscientes es del hecho de que en este calendario no se busca sólo mostrar a la mujer, sino lo qué es, lo que quiere ser y cómo se identifica ella ante la sociedad. No todos somos iguales y no todas somos iguales a la hora de conformar nuestra identidad (sexual y de género)

Desde mi punto de vista el calendario elaborado por CockMag.net destaca por la pluralidad de las autoras, que va desde chicas free-lance hasta artistas muy consolidadas ya en este mundo que hacemos llamar "del arte". Este punto se refleja en la mirada que ofrece cada una de las 12 imágenes que desde mi punto de vista pueden ser igual de atractivas para una mujer gay que para cualquier hombre o mujer heterosexual. Porque ante todo es una reflexión gráfica sobre la identidad y el papel femenino, ¿en verdad existe la feminidad o es sólo un invento victoriano? ¿realmente existen carácteres femeninos universales o los establecemos según el gusto? Finalmente, todo se resume en una cuestión social, de gusto y parámetros estéticos, artísticos.
La mujer es arte y también realiza arte.

http://cargocollective.com/Cockmagnet#

http://cockmag.net/

Feliz 2012 a todos los que seguís el blog, y enhorabuena a las 11 artistas que colaboraron en el proyecto, estoy verdaderamente contenta de estar incluída entre vosotras en esta iniciativa. Del mismo modo agradecer a Maria LaMuy y Snoot Colectivo que hayan llevado a cabo esta idea que finalmente ha resultado genial, inédita y original.






Lara Von Achterdeck.


lunes, 19 de diciembre de 2011

Absolutismo, no hay nada como tú.

Sobre la exposición: El Hermitage en el Prado.



San Petersburgo es una ciudad que desde pequeño me tiene fascinado. Los libros y documentales que me aportaron en algún momento información sobre la denominada “París del norte”, han convertido a la ciudad rusa en uno de los destinos que me encantaría conocer. Entre el frío aire del río Neva, se respira historia como en ningún otro lugar del mundo. La ciudad que fue testigo de un imperio, una revolución y una de las mayores batallas de la Segunda Guerra Mundial, descansa por un momento en el centro de Madrid, a mi alcance, por fin.

Una de las mayores atracciones turísticas de San Petersburgo es el Palacio de Invierno. La que fue durante años la residencia de los zares, se convirtió con la revolución de 1917 en una pinacoteca estatal que con el tiempo se ha convertido en uno de los más importantes museos del mundo. La colección que durante siglos ha ido recopilando la corona imperial rusa, cede parte de su alma al museo español.

La exposición, nos recibe en un intenso dorado que nos evoca a la visión de las impresionantes escalinatas del Museo del Hermitage, y a través de nueve grupos expositivos bien diferenciados, nos sumerge en un viaje a través del tiempo que nos lleva hasta un delicioso conjunto de obras del siglo XX, entre las que caben destacar cuatro Picassos casi desconocidos.

La impresionante selección de obras, nos permite contemplar piezas de muy variada época y estilo. Desde delicadas piezas de orfebrería griega hasta obras de la vanguardia europea, pasando por imponentes retratos reales y una interesante colección de artes decorativas. Entre la obra pictórica se respira la escuela española, la flamenca y la barroca francesa.

La exposición, que nos acerca unas de las obras más bellas y famosas del Hermitage, nos permite contemplar una exhaustiva evolución de las artes en cada una de las disciplinas presentadas. Orfebrería, joyería, artes aplicadas, pintura, escultura, dibujo, y hasta una impresionante pareja de trajes pertenecientes a los zares María Feiodoróvna y Nicolás I.

El museo ruso, funciona como uno de los mayores aglutinadores de culturas. En su colección encontramos piezas de todos los rincones del mundo, todas ellas con gran belleza y valor cultural. La joyería india o las manufacturas chinas son una delicia para la vista.

Obras de grandes maestros de la historia del arte, gran variedad de estilos y antigüedad, y un sinfín de exquisitas piezas que conforman una de las mejores exposiciones de la capital española. Extensa pero no agobiante. Tenue pero no soporífera. Variada pero no caótica. Una deliciosa fuente de sabiduría a nuestro alcance. Mi única cuestión, la que me daba vueltas incesantemente durante mi visita: ¿Qué haríamos si la déspota monarquía no hubiese existido? ¿Qué llenaría las salas del Louvre o del Prado? ¿Tendríamos que agradecer a la inútil institución su función como aglutinadora de las artes? Gracias, absolutismo, no hay nada como tú. Me quedo con la visualización in situ de una pequeña porción del Hermitage. El resto, algún día.


David Von Kirchen

lunes, 12 de diciembre de 2011

Hollywood II

Retratos. Exposición Hollywood, Restaurante Los Doss, Cuenca, 2011.







            David Von Kirchen.

Are you on the list?

Comentario crítico sobre el artículo “No soy joven” por Jesús Barbeito. Revista NEO2, Diciembre 2011.



Jesús acude a pedir clemencia como un condenado a muerte. A pedir clemencia o a dar pena. Resulta que Jesús Barbeito, artista, diseñador gráfico y responsable de Diseño e Identidad Corporativa de un importante ayuntamiento de la Comunidad de Madrid, se lamenta de tener 51 años. Un apasionado de la pintura, como el mismo se califica, que se queja de las facilidades que se ofertan a artistas jóvenes en concursos y certámenes.

En su favor se ha de decir que la obra de un artista será buena o mala independientemente de la edad que tenga su creador. Pero nadie pone en duda esta realidad.

Las facilidades que se ofertan a artistas jóvenes son necesarias y totalmente comprensibles. Cualquier artista recién licenciado, con muchas ganas y poco dinero, desea pintar, exponer y vender. Creyendo que la genialidad daliniana nos espera en la puerta de salida de la facultad, salimos atolondrados en busca del éxito. Nada más lejos de la realidad. Las dificultades que se nos presentan son tales, que precisamos de ciertas facilidades ajenas. Los concursos, certámenes, becas y demás incentivos para la creación artística joven, son medios que facilitan la creación, divulgación y venta de obras de artistas nóveles sin valor en la firma.

Jesús afirma, que esta sociedad de consumo, el mundo del arte llega a considerar el máximo valor lo joven. Esto es así. La pintura es, aunque no se quiera reconocer, algo tan cíclico y modal, que continuamente se buscan nuevas vías de expresión pictóricas que renueven constantemente uno de los soportes más repetitivos, predecibles, constantes y rancios del mundo del arte. Lo simple del soporte, sin embargo, no está reñido con la calidad de lo que genere el artista sobre él. Es decir, querido amigo Jesús. Si no has podido alcanzar cotas más altas que las de centros culturales de segunda, quizás no sea por tu edad, sino por la calidad de tus obras. No se puede culpar al mundo del arte de la pérdida de aquellas oportunidades que se te presentaron de joven y dejaste pasar. Deja de ahogarte en los lodos de un pasado que nunca vas a recuperar, y eleva la cabeza hacía el futuro, un futuro tan incierto, que no sabes lo que te puede traer. Quizás, con más trabajo y menos queja, con más visión y fe, y menos lamentos melancólicos, se te presente una oportunidad. La zona VIP no está vetada a mayores de 35 años. Depende única y exclusivamente de ti la entrada en la historia. Créete un genio, y te acabarás convirtiendo en uno. Sigue soñando Jesús, sigue soñando.


David Von Kirchen

domingo, 27 de noviembre de 2011

Sin raíces.

Comentario sobre el artículo: ELENA GARCÍA. EL TEJIDO MIGRATORIO. Revista ARTE. 12/11
Elena García Jimenez, nacida en 1980, da a los conceptos de migración, adaptación y acomodamiento su propio lugar en el complicado mundo del arte. La madrileña, acostumbrada ya a cruzar fronteras, construye una serie de montajes a partir de la idea de migración que resultaron, entre otras cosas, galardonados con el Premio Generación 2011.

Su objeto de estudio se articula en tres bloques bien diferenciados, que sin embargo no hacen más que apoyarse y complementarse mutuamente. A través de la fotografía, libros, mapas  y documentos burocráticos, compone un no tan complicado puzle que habla sobre el territorio, el idioma, el paisaje, la gente y todas aquellas barreras, aparentemente insalvables, que se nos presentan ante un nuevo lugar y una nueva vida.

La artista, que reside actualmente en Berlín, trabaja en constante conexión con lo que la rodea. Alemania es el escenario de su obra;  su historia, su gente, su lengua y su geografía sus actores. Adentrándose en uno de los idiomas más complicados de la vieja Europa comprende lo difícil que es cortar raíces continuamente.

El aprendizaje de una lengua es un camino, unas veces ligero y llevadero, pero otras arisco, duro e inflexible. Elena evidencia la dificultad del idioma jugando con la esencia del mismo, su gramática. Utilizando como lienzo viejos libros de gramática alemana, recorta, rompe, tacha, trenza y juega a generar en los propios alemanes la duda que automáticamente se conforma en la mente no germana. Les engaña hasta hacerles dudar de su propio idioma.

Y es que la duda es el tema de una de sus obras más reconocidas. Entrelazando tiras de mapas extraídos de un Atlas alemán, Elena conforma un mapa imaginario y aparentemente caótico que genera “Der Große Duden”, “La Gran Duda”. A partir de la palabra alemana “Da”, que significa al mismo tiempo aquí, ahí y allí, la madrileña pone en tela de juicio la cuadriculada mente germana.

Estos símbolos de la ambigüedad sirven a la artista para adaptarse a un nuevo medio. Normalmente no puedes elegir, no puedes estar en todos los lugares a la vez, pero de alguna manera todos esos sitios están contigo. Ante la imposibilidad de hincar las raíces en tierra firme, Elena decide cortarlas por completo. Construye un espacio en el que todo puede unirse, donde las distancias se salvan en cuestión de segundos, donde se habla español y alemán a partes iguales, y donde pisando suelo berlinés puede divisarse el skyline madrileño. Entrelazando fotografías de lugares en los que ha vivido, genera paisajes inimaginables que fusionan recuerdos muy distantes en lugar y tiempo. Ante la sensación de volatibilidad de no pertenecer a ningún lugar, Elena se siente de todos, porque en estas fotografías se refleja su concepción espacial subjetiva, aquella a la que realmente pertenece, la que ella misma ha creado. Elena es la primera habitante del fragmentado mundo que ella misma genera.

Elena complica lo complicado, porque mezclado con lo sencillo, parece más llevadero. Mientras su mente se mueve imparable entre idiomas falsos, mapas falsos, paisajes falsos y documentos falsos, su cuerpo se encuentra físicamente en un Berlín tan real como la vida misma. La artista, ante la imposibilidad de olvidar su pasado y enfrentarse a su futuro, se intenta auto convencer de algo imposible. No se puede pertenecer a dos lugares al mismo tiempo, salvo que estos lugares se encuentren trenzados como un cesto en esa pequeña y erróneamente ensalzada esfera del arte. Entrelazando lo andado y lo desconocido, se nos presenta una de las figuras más interesantes del panorama joven artístico español. ¿O alemán?



David Von Kirchen

lunes, 31 de octubre de 2011

Sam Taylor Wood.



Hoy me han puesto en contacto con la obra de esta artista inglesa, Sam Taylor Wood.
Aunque cabe decir que no sólo trabaja en el campo del vídeo que a continuación os mostraré, sino también en proyectos cinematográficos y de fotografía. Ha realizado series tan conocidas como las de suspensiones o una película sobre la vida de Jhon Lennon. Y aunque en estas últimas horas he procurado observar un poco de cada uno de estos aspectos, me quedo con las piezas de vídeo que os muestro aqui:

AVISO! Este contenido puede herir "la sensibilidad" (siempre me ha hecho especial gracia esta sentencia)

http://www.youtube.com/watch?v=SIl9rO9sURE


http://www.youtube.com/watch?v=21rNYKQg6v8

Creo que entre estas dos piezas, existe mucho paralelismo. Aunque a primera vista, pueda parecer todo lo contrario, ambas establecen una relación estrecha. Mientras que la primera nos lleva al campo de la muerte, la primera nos traslada a la vida, ambas obras tratan sobre la vitalidad, una sobre su fin, otra sobre su desarrollo. Puede que algunos lo contemplen precisamente a causa de este punto, dos opuestos. Sin embargo, todos sabemos que vida y muerte son dos contarios que necesitan el uno del otro.

Encuentro especialmente interesante el tratamiento que podemos darle a este aspecto, es decir, ¿podemos realmente expresar con una creación la unificación de la vida y la muerte? o por el contrario ¿podemos distanciarlas aún más? Creo más bien que se trata de contrastar, por parte del artista, no me atrevo a afirmarlo, pero yo, desde mi condición de público, sí. Hemos, asi mismo, de tener en cuenta que estas dos piezas no pertenecen a la misma serie, sino que son independientes. Lo que nos lleva a otro punto ¿son independientes la vida y la muerte o las contemplamos como dos planos unidos?

Como venía diciendo al principio, puede darse la opción de que ambas sean contrarios, en el que la vida no es nada sin la muerte, o no. Sea cual sea el punto de vista, es importante resaltar desde nuestra concepción, si atendemos a estos dos conceptos como uno sólo o dos desligados.
Desde mi punto de vista, las obras que aqui se nos presentan son más interesantes de lo que a primera vista nos pueden suscitar, y permiten una doble lectura: una sensorial y otra trascendental. Nos llevan primero a una reacción y luego a un debate interior.

Por un lado, con la primera muestra, nos abre la ventana a la descomposición, a la putrefacción, a la facilidad que tenemos, nosotras personas, y animales, para desaparecer de la faz de la tierra. Todo es un ciclo, y nada se detiene. Sin embargo, y si observamos la izquierda de la imagen vemos como las consecuencias no atañen para nada al melocotón. Podríamos identificar esto como una diferencia entre la naturaleza y la carne. O para ponerlo más claro, la permanencia de la naturaleza: la madre Tierra, lo que surge propiamente del suelo, de la tierra pura; y lo carnal: los animales y los hombres, que (como diría Aristóteles) no dejan de ser un animal social y político. Podemos interpretar lo que nos de la gana, en verdad. Una vez un artista expone su obra al público, deja también cancha libre para que éste especule y critique su contenido en cualquier aspecto. Exposición, expuesto a crítica, destrucción y reconstrucción.

Y esto mismo, podemos trasladarlo a la obra de Wood, primero exponiendo su obra consigue un juicio inmediato, la imagen directa y dura de la descomposición de la carne; seguidamente, la destrucción, a la vez que la imagen desaparece pudriendose, el espectador también, destruye cualquier tipo de presuposición hacia ella, la violencia expuesta no permite casi reaccionar; y último, reconstruye toda la secuencia para poder volver a elaborar una crítica sobre lo experimentado.

Con el segundo vídeo, la artista nos lleva a observar el comportamiento humano en estado puro. La cámara graba las emociones de una mujer que parece estar sola ante todo, ante cualquiera, y sin embargo, establece a su alrededor una especie de burbuja que la aisla de cualquier tipo de estímulo exterior que pueda sacarla del sentimiento que en esos momentos procesa.

Aqui tenemos pues, la vida, las desgracias, lo desagradable... La consecuencia, el sufrimiento, el desamparo y el aislamiento. No hay ningún tipo de filtro, no hay nadie a su lado para darle una palmadita en la espalda u ofrecerle un pañuelo, no hay nada, sólo ella y la cámara, que fría registra sus movimientos. En el fondo la mujer y la cámara son iguales, son impasibles, y por mucho que en ciertos momentos, podamos creer que la fémina está llena de sentimiento en realidad no siente nada, está derruida por dentro. La primera impresión nos aleja de otra lectura, esta. La lectura de que en realidad en su interior no queda nada, y es tan autómata como la propia cámara que la graba. Llora y gesticula de ese modo porque está establecido, porque sabe que en sus circunstancias, (sólo sabemos que son unas circunstancias tristes y disgustantes por lo que podemos deducir), sólo cabe comportarse de ese modo, porque la sociedad lo ha establecido así. Del mismo modo que nosotros deducimos la causa de ese comportamiento.

Por tanto, ¿qué diferencia hay entre el conejo y la chica? ¿Muchas? ¿Ninguna? Yo creo que son todo paralelismos, al final del todo la carne perece, sucumbe, acabamos por ser lo que otros quieren y la tierra nos permite, para finalizar ambos en el mismo lugar, y del mismo modo, en polvo. Es entonces cuando asaltan cuestiones como si en verdad existe razón para creer en una fuerza superior o si merece la pena ajustarnos a unos modelos sociales o a unas pautas artísticas o políticas. ¿Quién delimita nuestra interpretación?

Lara Von Achterdeck.

lunes, 24 de octubre de 2011

Ofelia sale a flote.



Con mi visita al museo del Romanticismo de Madrid, con motivo de la exposición “El romanticismo ruso en época de Pushkin”, quedé gratamente impresionado. Sin embargo, la exposición, aunque con una potente carga estética, dejaba poco a la reflexión. Tras quedar bien empapado del siglo XIX a través de las veintiséis salas del museo, me dispuse a pasar un rato de beocismo en la famosa tienda del museo.  Con un libro en una mano, y un par de regalos en la otra, mi acompañante me llamó la atención sobre una pequeña exposición en el Café del museo. La cercanía a la hora del cierre, se resolvió en un visita rápida, que a pesar de todo, me despertó un gran interés.

La semana gótica de Madrid es un evento de carácter internacional que se lleva celebrando desde hace tres años en la capital española. Este año, en su tercera edición, las jornadas trabajan mano a mano con el museo del Romanticismo con diferentes actividades de gran interés que intentan buscar las conexiones entre el movimiento urbano gótico, el arte, la música y la literatura. ¿Quiénes sino los góticos conforman la tribu urbana más anclada en el pasado? Aunque existen tribus urbanas como las “Lolitas” –que su nombre no os confunda- con un gran sentido de la estética decimonónica, son los góticos los que siempre se han interesado por la literatura romántica y en cierta medida por el arte.

Pedro Ortega, comisario de la exposición, nos ofrece la oportunidad de leer unos interesantes textos que ahondan en las raíces del movimiento gótico y en su profunda relación con el arte, en concreto con el Prerrafaelismo. Y es que la exposición, titulada “Ensueño Prerrafaelita: una mirada gótica a la belleza decimonónica”, nos presenta justo lo que promete. Una colección de imágenes de diferentes autores y múltiples técnicas –pintura, grabado, fotografía…- con un nexo en común, la reinterpretación actual al estilo artístico británico. Haciendo especial mención a la mujer –todas las obras tienen como objeto la figura femenina- se nos retrata con los ojos de la modernidad, una cultura estética propia del pasado. Según Pedro Ortega, pocas han sido las ocasiones de exhibición de obras de artistas “góticos”, ya que el arte relacionado con el movimiento urbano, se limitaba en sus inicios al diseño gráfico de las portadas musicales o carteles de conciertos.

Sin embargo, con el auge de la estética prerrafaelita en bandas musicales como “This Mortal Coil”, “Ordo Equitum Solis”, y más concretamente el estilo Heavenly Voices, el arte ha invadido la tribu urbana, pasando del ámbito musical al exento e individual propio del arte. A pesar de todo, no solo lo gótico se interesa por la Ofelia de Millais. La cantante británica Florence Welch, vocalista de Florence and the Machine, revive en la estética de la banda –portadas, escenografías, videoclips y vestuario – un fuerte carácter prerrafaelita. Incluso su voz y letras nos evocan al canto de las ninfas en un río –En el tema “What the water gave me” que recibe su nombre de un cuadro de Frida Kahlo, hace referencia al suicidio de Virginia Wolff , que de forma evidente nos recuerda a la ya mencionada Ofelia de Millais- ¿Acaso arte y moda se fusionan en el mismo bucle estético?



Aunque de forma caótica, desafortunada y poco estudiada en su composición –Sin duda alguna un mal diseño, planteamiento y trabajo del Comisario-, la exposición, con guiños a la mitología Griega, al vampirismo y a la figura de la Femme Fatale, juega con una muy interesante relación entre pasado y presente. ¿Qué mejor que el Museo del Romanticismo para albergar dicha exposición?

La exposición del museo con motivo de la Tercera Semana Gótica de Madrid se complementa con una conferencia y un concierto a piano y chelo de Aura Noctis. Unas actividades de gran interés que tuvieron lugar el día veintiuno del presente mes. Un evento que invita a la reflexión y a una vista al modelo estético del pasado. Fotógrafos como Eugenio Recuenco ya han mirado hacia el prerrafaelismo para la creación contemporánea, y campañas publicitarias de casas de moda ya han reflejado la estética – incluso Karl Lagerfeld invitó a la ya mencionada Florence Welch a cantar en uno de sus desfiles-.Bienvenidos al bucle del arte. Sacad a Millais, Waterhouse y Rosetti del armario. El prerrafaelismo vuelve esta temporada.


David Von Kirchen

lunes, 3 de octubre de 2011

Superar el miedo.



David Von Kirchen

Am(putaciones) al Arte.

Sobre todo este tema de discusiones y aberraciones posibles hacia el campo artístico, he de decir, y al mismo tiempo pronunciarme, que no todo el mundo comprende o sabe ante lo que está.
No es nada extraño oir por parte de cualquier extraño o conocido eso de “Eso lo puedo hacer yo” combinado con el más que célebre “Eso lo hace mi hijo pequeño con los ojos cerrados”. Bien, normalmente, seguido a toda esta declaración de intenciones, viene una mirada de indiferencia hacia la obra en cuestión… Y aunque en ciertas ocasiones la pieza ante la que podamos estar resulte tremendamente absurda, carente de significado o pobre en cuanto a cualquier tipo de noción técnica básica, reconozcamos que la mayoría de los espectadores que realizan estos “juicios” (si es que así se les puede llamar porque normalmente un juicio necesita de argumentos racionales y veraces) ignoran el concepto desde el que se trabaja o simplemente no entienden lo que ven.
Puede que lo primero sea notablemente más díficil de deducir, incluso para alguien que esté acostumbrado a pasear sus ojos por innumerables obras día tras día, sin embargo, el segundo punto termina por resultar el caso más común. Si bien no todo el mundo puede apreciar la sutilidad y la gran teoría científica del color que emanan las obras de Malevich con sus “Negro sobre negro” o su “Blanco sobre blanco”, tampoco se quedan cortos a la hora de amputar por las buenas unas cuantas ideas estéticas del cubismo. No hablamos ya del archiconocido “Guernica” de Pablo Picasso, sino de otros probablemente menos mediatizados como las obras de Juan Gris, que nos prestan mesas para tomar café o botellas de las que sacar alguna que otra gota para rellenar una copa. Tampoco es aqui donde oímos un “Qué capacidad para representar el espacio de una manera completamente distinta a la clásica “(ya no pido una crítica estética al estilo Viollet Le Duc, ni mucho menos, pero sí, apreciar, o al menos intentar apreciar el trabajo del artista y su concepción estética) sino un “qué mal dibuja este hombre! menuda chapuza… no me gusta!”.
Son por tanto estos “no me gusta”, en la mayoría de los casos, un “no lo entiendo”. De todos modos, este fenómeno de “disgusto” podríamos atribuirlo a muchísimas cuestiones. Por un lado, la tremenda jerarquización que se establece en cuanto a los estilos artísticos, por otro la poca difusión que existe sobre este aspecto de la cultura en particular y de ella en su totalidad, y por otro (por no dejar cojo una tercera posible razón) el elitismo que experimenta el Arte hoy por hoy, que parece predicar con un tremendo cartel luminoso: “No puedes ser artista si no tienes dinero”.
Sin embargo tampoco está bien atribuir sólo culpas al exterior, sino que en el peor de los casos, somos nosotros mismos los que nos imponemos un patrón a la hora de establecer juicios estéticos o de valor en el Arte. A menudo motivado, como decíamos antes, por la no comprensión de los conceptos o la teoría de la artisticidad que maneje cada creador o corriente. Dejando para nuestros salones unas magníficas copias de Sorollas luminosos, y para nuestras estanterías (si es que se tienen… y no están vacías y sólo para adornar) algún libro sobre Rosseetti o Morris, o quizá de Goya (con un poco de suerte). Dando un gran abrazo a lo figurativo y una patada a lo abstracto. ¿Por qué? Bueno, ese es un tema sobre el que procuraré dar mi punto de vista en cualquier otro momento. De momento sólo diré que ARCO ha hecho y sigue haciendo mucho daño, pero que también las revistas de Casa y Jardín han comido las cabezas de toda una generación de madres y padres clasicistas, asi como perlas de la televisión como Sisi o por qué no, cualquier pieza del cine clásico. Sin olvidar, todo el clima derechista que ha primado en nuestro país durante demasiado tiempo (y que hoy sigue estando presente).
Sí que reconozco no obstante lo díficil que resulta hoy en día comprender el arte contemporáneo sin tener a mano el tríptico del museo o sala de exposiciones donde esté expuesta la obra, ese auxiliador pedazo de papel que nos da el suficiente poder para acercarnos a lo que dicen o quizá digan esas tres rayas de color azul sobre un fondo negro que parece no entender ni la tía del pintor… Sin embargo ahí reside una de las partes más interesantes de la contemporaneidad (cuando ésta no es pseudo arte, o una basura disfrazada de obra antisistema), en el acercamiento que el espectador debe realizar al artista para llegar a integrarse en su obra y llegar a compartir por unos instantes su punto de vista.
Yo, acólita convencida del dadá, estoy acostumbrada a oir las “pestes” emanar de numerosas gentes al contemplar obras de Duchamp o Hanna Höch, les digo… En realidad no digo nada, que les den.(REVISIONISTAS! *risas*)




Lara Von Achterdeck

Sommer.
















David Von Kirchen
 abriendo el baúl de los recuerdos fotográficos.

domingo, 2 de octubre de 2011

De fábrica solo tenía el nombre.


Comentario sobre “Silos en flor”. Revista NEO2, mes de Octubre de 2011. Por: Tachy Mora.

Que sorpresa la mía al encontrarme la fotografía de un silo en la revista que compro habitualmente. Siempre me he sentido fascinado por la estructura de estos edificios destinados al almacenamiento del grano. Su planta base, al modo de nave, acompañada siempre por una estructura elevada con contadas ventanas. Fachadas limpias en ornamento y color. Una delicia para Adolf Loos, y también para mí. Y es que, este silo situado en Marines, al noroeste de París, ha cambiado los cereales por el arte. Es en este lugar donde Jean-Philippe y Françoise Billarant exhiben su colección de arte privada, tan privada que la visita precisa de cita previa. El sencillo edificio, magníficamente reformado por Xavier Prédine-Hug, alberga obras de artistas como Donald Judd o Richard Serra. Del mismo modo, el Depot Basel de Basilea, se sitúa en el mismo contexto arquitectónico, aunque la intención no es la misma. El centro suizo mantiene el espacio más para la reunión y creación que para la exhibición. Entre periodistas, teóricos del arte, diseñadores y economistas, el espacio se presenta como un temporal punto de creación.

Pero no son solo los silos los agraciados con el revivir de la creación artística. Qué mejor ejemplo que el Matadero de Madrid, una magnifica rehabilitación del espacio, del entorno y de la conciencia. O el centro LABoral Arte de Gijón que recuperó exquisitamente el espacio olvidado de los talleres de la Universidad Laboral.

Como muy bien afirma Elisa Carreras, parte del desarrollo urbano de una ciudad depende de la habilitación y rehabilitación de edificios, sirviendo por un lado para recuperar el patrimonio, y por otro para adecuar espacios a las nuevas necesidades de los ciudadanos.

Y aun son pocas las fábricas, mercados, iglesias, estaciones, silos o mataderos que han cedido sus diáfanos espacios a la creación y difusión del arte. Cuánto se podría hacer en todos los edificios abandonados o al borde del abandono. Cuánto por los magníficos espacios olvidados que pueblan todo el territorio español. Cuánta cultura se derrumba con ellos cuando ya a nadie le importa su destino. Invertir en estos espacios es invertir en cultura y rehabilitación urbana. En amor y respeto por la sociedad y los vestigios de su pasado, la arquitectura. ¿Dónde colgaríamos los cuadros si no hubiera paredes? ¿Dónde guardaríamos la ropa si no hubiera armarios?

Aún quedan en mi ciudad suculentas naves y minas expirando lentamente. Nunca es tarde para intentarlo. Al fin y al cabo, la Factory de Andy Warhol, de fábrica sólo tenía el nombre.


David Von Kirchen

Romántico otoño moscovita.

El Romanticismo ruso en la época de Pushkin. El Museo Nacional del Romanticismo recrea la época del escritor ruso desde una perspectiva pictórica.

Que mejor ejemplo para la unión Hispano-rusa que la figura de Larra y Pushkin. Ambos murieron por un disparo; y aunque las características de cada una de las muertes fueron muy distintas, qué mejor que el caso balístico para hacer física la unión entre ambos países, y que con motivo del año de Rusia en España, se inicia en el Museo Nacional del Romanticismo de Madrid.

Si el museo actúa habitualmente como una elegante, sublime y exquisita máquina del tiempo, esta exposición nos permite además jugar con el espacio, transportándonos asombrosamente a la Rusia zarista de la primera mitad del siglo XIX. Allí seremos testigos de una pequeña pero deliciosa exposición, tal como la describió Asunción Cardona, directora del museo. La elegancia que caracteriza al museo, se expande hacia las dos salas de la exposición –Escenarios y Protagonistas- en un intenso color rojo, donde descansan plácida y orgullosamente obras de grandes románticos rusos, como Orest A. Kiprensky, Alexandr P. Briullov o Piotr F. Sokolov, tristemente desconocidos en España.  Dichas obras, que nos muestran gran variedad de técnicas –óleo, acuarela, estampas, lápiz- y que están resueltas con una precisión admirable, ponen de manifiesto la gran similitud entre los dos países. “El interior de las casas, los rostros de su aristocracia, sus paisajes... el romanticismo ruso se emparenta de extraña manera con el español”, comenta Asunción Cardona.

Las dos lámparas de araña, la moqueta, el mobiliario, y evidentemente las obras expuestas, nos invitan a soñar con una época de ruptura con el ideal clásico y de explosión sentimental.

Evgeny Bogatrev, es el comisario de la exposición y el director del museo moscovita Pushkin, lugar de procedencia de las obras que visitan la capital española para ponerse en diálogo con la colección permanente del museo madrileño. “Soy un verdadero entusiasta de este centro, no dejo de recomendar a todo el mundo en Rusia que deberían visitarlo. Sí, el Prado, el Thyssen... pues a mí me impactó este lugar”, afirmaba Bogatrev.

Lo cierto es que una visita al Museo del Romanticismo de Madrid, se convierte más en una experiencia que en una visita cultural. Y aunque brillante, la exposición funciona solo como un aperitivo, dejándonos con hambre. ¿Qué importancia tiene si la entrada a la exposición es gratuita y estamos en un suculento museo? Merece la pena pagar tres euros por sentirse como un invitado en una selecta fiesta de la aristocracia decimonónica. Así quedareis  bien llenos y satisfechos. Aunque si no sois de saciado fácil, siempre podéis comer un sándwich isabelino o tomar un Té con pastas en el Café del Jardín. ¿Se puede ser romántico en el siglo XXI?


David Von Kirchen

sábado, 1 de octubre de 2011

Está de moda.


Crítica sobre “ARTE VUITTON” Revista NEO2, mes de Septiembre de 2011. Por: Aurélien Le Genissel.

El curioso ascensor creado por el artista danés Olafur Eliasson, que nos eleva desde la superficialidad de la moda a lo sublime del arte contemporáneo, actúa según Aurélien, más como una máquina del tiempo que como un elemento de moderna comodidad. Al elevarnos, a oscuras y sin ningún estimulo exterior, accedemos a lo que Le Genissel ve como una especie de estudio de artistas postmoderno en el que se intenta mantener vivo el espíritu de la boheme parisina de principios del siglo pasado añadiéndole la inevitable dimensión pedagógica y vulgarizadora que debe tener todo centro de este tipo hoy en día. Bienvenidos al Espace Culturel Louis Vuitton.

El París Bohemio murió hace ya mucho tiempo, y Aurélien parece intentar convencernos de que nunca lo hizo. Desesperado, intenta hacernos creer que París vuelve a ser el ombligo de la creación artística contemporánea, pero nada más lejos de la realidad. Comportándose más como una agencia de viajes que como un crítico artístico, nos invita a visitar la capital francesa para admirar los resquicios de un pasado grandioso, que ahora se esconde bajo un fino manto de polvo en los rincones de los ya rancios museos parisinos. Nuestro amable agente de viajes espera con impaciencia el día en que el Espace Culturel se llene de tantos curiosos como el escaparate de la planta baja  – como si no fuera ya bastante complicado abordar obras de estas características-. Aurélien desea un nuevo escaparate del arte, donde los beocios puedan entrar y salir –eso sí, gratuitamente- para criticar con su incultura, iluminar con sus flashes fotográficos y, cómo no, contaminar acústicamente; tal y como lo hacen frente a la ya mítica tienda de la marca en la avenida de los Champs-Elysées.

Sin poner en duda la muy probable variedad y calidad de las obras expuestas en el Espace Culturel Louis Vuitton, se nos está intentando “vender” tal y como dice Le Genissel, una plataforma de expresión y difusión para las nuevas generaciones artísticas de países poco visibles en el mundo del arte. ¿Acaso la culpabilidad postcolonial de la metrópoli hace que sea oro todo lo que no reluce?

Louis Vuitton no es la primera gran empresa de moda que invierte en arte. Si los excedentes financieros de una empresa de la talla de Louis Vuitton se invierten en centros de arte snob ¿Debemos hacer otra cosa que no sea alegrarnos? Al menos, tenemos suerte de que sea el arte contemporáneo lo que esté de moda. ¿Será ese el motivo por el que el arte de la fundación es casi tan pretencioso como los vestidos que se nos presentan en la planta baja del edificio? Frank Gehry ya ha proyectado el faraónico plan para la construcción de una nueva fundación artística de la marca de moda en París, y la apertura del nuevo centro en Tokyo ya se ha llevado a cabo. Todas las grandes marcas quieren tener su centro o museo. La creación contemporánea está de moda. Y es que de eso se trata: de moda.

David Von Kirchen