martes, 3 de abril de 2012

Guerre Fatale. Capitulo 2.

Sobre Klimt, los salones vieneses y la Femme Fatale.

Parece lógico comenzar desvelando el complicado término de Femme Fatale. Para empezar, se trata de un personaje tipo, es decir, un modelo humano con unos determinados rasgos físicos, morales y psicológicos prefijados y conocidos por una gran parte de la población. Son personajes que por lo tanto dependen de una serie de estereotipos culturales y sociales que dibujan su personalidad. De forma excesivamente general, se puede entender como una mujer villana que usa su sexualidad para atrapar a un desventurado héroe. Un ser sexualmente insaciable que actuando como una mantis religiosa, busca un placer sexual con intenciones malévolas que generalmente acaban con la figura masculina. De una u otra manera, la Femme Fatale se ha representado en casi todas las culturas del mundo, y en todas ellas con las mismas connotaciones. A lo largo de la antigüedad, se encuentran infinidad de ejemplos femeninos que hacen referencia a la actitud de la mujer fatal, y que generalmente se encuentran ligados a cuestiones mitológicas o religiosas. De esta manera podemos encontrar a la diosa sumeria Ishtar.

“Diosa del amor y la guerra, de la fertilidad y de las cuestiones sexuales”. Resulta interesante contemplar que la divinidad gobierna sobre dos conceptos que a primera vista pueden parecer totalmente contrarios, el amor y la guerra. Pero la diosa, que está relacionada con la prostitución, permite una total comprensión del enlace de los citados términos. En un texto de Guirand se habla de ella de esta manera: "¡Ay de aquel a quien había honrado Ishtar, la diosa caprichosa trataba cruelmente a sus amantes de paso, y los infelices desgraciados suelen pagar un alto precio por los favores amontonados en ellos. Los animales, esclavizados por el amor, perdían su vigor nativo: cayeron en las trampas colocadas por los hombres o fueron domesticados por ellos. '¡Tú has amado el león, poderosos en fortaleza', dice el héroe Gilgamesh a Ishtar, 'y has cavado pozos para él siete y siete! Has amado el corcel, orgulloso en la batalla, y le has destinado el cabestro, el aguijón y el látigo'". De la misma manera, se dice que fue la causante de la muerte de otro dios, Tammuz, utilizando sus capacidades de seducción.

Y es que la figura de la Femme Fatale está tremendamente ligada a la cuestión de la seducción. Lejos de ser una figura pasiva que espera una oferta masculina, la Femme Fatale se aventura a tomar decisiones que no están “moralmente” aceptadas si provienen de una mujer. En la historia bíblica, comenzando con Lilith (a la que se relaciona con la diosa Ishtar), - gran olvidada del génesis bíblico- pasando por Eva, Dalila, Judith o Salomé, se nos presentan un gran número de mujeres que basándose en la cuestión del amor, la tentación, la seducción y la traición, pueden catalogarse en el ya mencionado personaje tipo.


                                

Lilit, 1892,de John Collier y El Pecado, 1893, de Franz Von Stuck, ejemplifican la obsesión de finales de siglo por la figura de la Femme Fatale. Recuperan la imagen del pecado original y la mujer como fuente de todos los males.

  
Del mismo modo, la amplia colección de mitos griegos, nos ofrece una trágica y suculenta variedad de ejemplos de la cruel traición femenina, y la negativa visualización del personaje desde el punto de vista masculino. En la mitología griega, Clitemnestra, Electra o personajes monstruosos como la esfinge o las górgonas, son claros ejemplos del poder femenino y la monstruosidad de sus actos. Incluso en el mundo anglosajón se las caracterizaba con connotaciones vampíricas, que más que sangre chupaban dinero y vitalidad masculina.

¿Cómo surge entonces en la Viena de fin de siglo el renacer de la Femme Fatale? ¿Por qué las mujeres castradoras salen de sus jaulas para tambalear el mundo en su proceso de modernización? La modernización, la apertura de la mujer en la sociedad, el cambio de roles en el tiempo y el nacimiento de los movimientos feministas – que dieron origen a la denominada “Feminización de la cultura”, asustaban tanto al hombre de fin de siglo como el mismo fin de éste. Algunos entienden el resurgir de la figura de la Femme Fatale como una herramienta masculina para desprestigiar los grandes progresos que las mujeres estaban alcanzando a las puertas del siglo XX. Fue así como el dominio de la mujer sobre el hombre, y la ferviente lucha de sexos se convirtió en un gran tema de discusión en la capital austriaca. La influencia de la filosofía Freudiana, y su interés por la sexualidad y lo onírico de nuestro mundo de apariencia, era uno de los grandes temas de conversación en los salones vieneses.

La sociedad finisecular no llegó a superar la idea de que la mujer no vive para sí misma, sino para los demás. Las mujeres recluidas en la casa y la cocina vivían subyugadas por una serie de obligaciones que implicaban la reclusión de la Femme Fatale en una jaula de carne y hueso. Aún así, las mujeres de la burguesía vienesa, aunque con más libertad, seguían sometiéndose a unas fronteras establecidas por una figura masculina. Los salones vieneses regentados por mujeres surgieron a finales del siglo XIX y comienzos del XX, y conformaban un importante lugar de conversación intelectual, de carácter filosófico, cultural, artístico y sobretodo musical y literario. Los salones se hicieron muy populares entre la burguesía y las élites judías, que a finales del XIX conformaban una importante sociedad en la cultura y la política. Artistas, filósofos, escritores, médicos y políticos regentaban dichos salones, que con exquisita atención moderaba la anfitriona de turno. Aunque desde su posición de poder como anfitriona moderadora, se presenta como un claro ejemplo de la libertad femenina –ella es la dueña del salón y puede invitar a quien sea- sigue estableciéndose una limitación moral siempre masculina. El marido cede el salón a su mujer para sus agradables conversaciones, casi para perderla de vista un momento; y las reglas que rigen las tertulias son casi tan apretadas como el corsé que vestían las damas vienesas.

Totalmente ajenas a los movimientos feministas que gritaban en las calles de la ciudad, las anfitrionas controlaban en todo momento que la conversación fuese agradable, evitando así temas controvertidos que generasen conversaciones poco agradables que incitasen a la incomodidad, como por ejemplo la política.
Las normas de decoro que regían a la anfitriona le proporcionaban mas yugo que libertad, cuestionando la figura de liberación femenina que conformaban los salones vieneses. La diferenciación de sexos en el salón era casi inexistente y el poder estaba en manos de una mujer, pero los invitados eran casi exclusivamente hombres, por lo que la función de anfitriona se convertía casi en un esfuerzo de agradar al hombre con una serie de valores y conductas que se esperaban de una mujer. Una libertad aparente y enmascarada que aunque conformaba un alivio para las mujeres de la burguesía –sobre todo las judías- no era del todo suficiente. Sin embargo, las extendidas conversaciones sobre arte y literatura, permitieron a mujeres a adentrarse en el mundo de la crítica artística – como Berta Szeps- y la literatura, propiciando la posterior relación de algunas de ellas con personajes como Rosa Mayreder, Lou Andreas Salomé o Helene von Druskowitz, ejemplos de otro tipo de mujer liberada mucho más comprometida y rebelde.



Lou Andreas-Salomé y Rosa Mayreder,
iconos del feminismo en la Viena de 1900.



¿Son entonces estas mujeres ejemplo de Femme Fatale? ¿Se pueden encontrar ejemplos reales, de carne y hueso, de mujeres fatales? Las mujeres liberadas en el salón pero sometidas en la palabra, no parecen actuar como mujeres castradoras. ¿Klimt se ha equivocado? ¿Son solo personajes de corte histórico y ficticio?

Gustav Klimt pintó su primera supermujer en 1898, Palas Atenea. “Acorazada y armada, subyuga victoriosa al hombre, quizás a toda la humanidad”. Elige como ejemplo de su primera mujer fatal a la diosa griega Atenea, que sin embargo no tiene una actitud malévola en los mitos griegos, y que permaneció virgen en un ambiente de abiertísima sexualidad olímpica. Quizás las características de la femme fatale habían cambiado.


Palas Atenea, 1898. Gustav Klimt.


Fuera de los encargos para pintar retratos a las mujeres de la burguesía vienesa, Klimt pintaba una mujer muy diferente, peligrosa e intuitiva. Con Nuda veritas, hizo hablar a toda la capital del imperio. Con su turbadora y desafiante desnudez, declaró la guerra al ideal clásico. Con Judith, Klimt recupera una genuina Femme Fatale. Pero ¿Qué hizo Judith? ¿No fue sino salvar a su pueblo el motivo de su actitud despiadada? ¿No fue la seducción la herramienta de su heroicidad? ¿Acaso Dios no la amaba? Judith fue una heroína castradora. Y dichas heroínas castradoras eran más amadas por prerrafaelitas que por simbolistas.



Judith y Holofernes, 1598, Caravaggio.
Mucho antes, artistas de la talla de Caravaggio
ya habían retratado a personajes como Judith o Salomé.


Entonces, ¿Hasta qué punto los actos de una Femme Fatale pueden ser justificados? Y en el caso de que el concepto de mujer fatal hubiese cambiado ¿Qué características son las que la definen?

Salomé realizó un acto similar al de Judith, sin embargo, ningún ideal o voz divina le había obligado a cometer la famosa decapitación. Sólo el placer la movió a realizar tales hechos. Quizá sea ese el motivo de confusión que genera un cuadro como Judith II de Klimt. El artista retrata un rostro que refleja el orgasmo del crimen cometido, y no el acto de heroicidad de la devota judía. Lógico que el cuadro genere tal controversia que a día de hoy su nombre completo es Judith II (Salomé). Sin embargo la primera versión del cuadro, Judith I, muestra de la misma manera al personaje bíblico sosteniendo a modo de trofeo la cabeza de Holofernes, y su rostro, de ojos entrecerrados y boca abierta, nos recuerdan mas a la seductora imagen de Marilyn Monroe que al orgullo de fidelidad a unos ideales y a un pueblo.


Judith I, 1901, de Gustav Klimt, de ojos entrecerrados
y boca abierta, nos recuerdan más a la seductora imagen
de Marilyn Monroe que al orgullo de fidelidad a unos
ideales y a un pueblo.

En El friso Beethoven, Klimt repite la imagen de mujer castradora en las fuerzas enemigas al representar las Górgonas. El héroe, solitario, es protegido por figuras femeninas, y tras el tedioso viaje y conflicto, regresa al “útero materno” para cerrar su aventura con un abrazo que lo funde con el cosmos y la femineidad. ¿Es acaso Klimt ese héroe movido por la mujer? ¿Son las musas de Klimt Femmes Fatales? ¿Qué tipo de interés podrían provocarle? ¿Una inspiración fetichista o un acto antifeminista?

Inspirado por la sanguinaria representación de Clitemnestra – por Anna Bahr-Mildenburg – en Elektra de Richard Strauss, Klimt desarrolla un mundo onírico donde las mujeres castradoras viven entre corrientes de agua, dando rienda suelta a su erotismo, su sexualidad y su bisexualidad, algo impensable para la rancia sociedad vienesa del momento. Todo se mueve en un juego de muerte y amor, la interminable lucha del Eros y el Tanathos, que en ese momento se reflejaba en Viena de forma muy evidente.

Volviendo al ya citado método desesperado de ocultar la verdad de una sociedad decadente, se nos presentan infinidad de ejemplos sobre la batalla entre el Eros y el Tanathos.

El Vals, la música propia de la enfermiza adicción al placer de las clases altas, encubre toda esa realidad, que sin embargo otros compositores intentan destapar mostrando la realidad tal y como es, como por ejemplo Arnold Schöenberg con su música dodecafónica. En la Viena del Art Nouveau, la del ornamento, Adolf Loos desafía al historicismo y al modernismo de Otto Wagner desnudando al edificio y mostrando su verdadera realidad, sin decoración, sin embellecimiento. Rompe con lo clásico y muestra la verdad de los materiales y la estructura. Nos desvela la esencia del edificio como intento de desvelar la esencia de la sociedad vienesa, ésa que estaba tan bien enterrada. “Hay que desembarazar a los objetos de todo adorno superfluo y desarrollar un nuevo concepto de belleza en el que forma y función de ajusten para el beneficio de la sociedad”. Mientras que Viena se aferraba al viejo mundo, comenzaban a convivir estilos clásicos con muros desnudos. La ciudad del siglo XX sería limpia y deslumbrante, plena de muros blancos; un modelo urbanístico que Europa se arrepentiría de contemplar. Incluso Freud quita el dorado velo de nuestra mente, y nos muestra la cruda realidad psicológica social del momento.

Volviendo a Klimt, cabe decir que luchó fervientemente contra el conservadurismo de la sociedad que lo rodeaba. Sin embargo, si Klimt desnuda a la mujer, Egon Schiele desnuda a la mujer de Klimt. Schiele aparta ese velo de oro, ése aura de lujo y suntuosidad, y presenta a la mujer desnuda, angustiante, oscura, del mismo modo en que se representa a sí mismo, proyectando su imagen de la verdadera Viena. Schiele elimina ese embellecimiento para lograr la evasión, ese ornato concebido para obtener un poco de ilusión, y nos muestra la cruda realidad. Toda una generación, “La joven Viena”, clama por una verdad fundada en la realidad fisiológica de lo que estamos hechos, una realidad de la que parten nuestras facultades para actuar ante el mundo, para conocer y para soñar. Y la obra de Egon Schiele responde a esta búsqueda del autoconocimiento, sus cuerpos en carne viva presentan al ser humano en su realidad esencial, sin máscara alguna. La diferencia entre Klimt y Schiele se presenta de forma evidente si comparamos los cuadros El Beso y El Abrazo. Mientras que Klimt envuelve a sus amantes en un manto dorado, alejándolos de la realidad oscura que los rodea, y creando un micro cosmos de bienestar, Schiele nos muestra a los amantes con toda su expresiva y sexual desnudez para comunicarnos que la única supervivencia posible a la situación, era el amor desnudo, puro y libre de mentiras. Parece que en la mente de Schiele no hay lugar para Femme Fatale alguna.




El Beso, 1901, de Gustav Klimt, y El Abrazo, 1917, de Egon Schiele, ejemplifican la división de opiniones
en la Viena de principios del siglo XX.



Pero Gustav Klimt ya había abierto su dorada caja de Pandora particular. Todos los males del mundo, y entre ellos, cómo no, las Femmes Fatales, salieron en busca de un cuerpo sólido en el que encarnarse. En una etapa de la historia donde la guerra marcó la vida de todos, hay más lugar que nunca para la cría de Femme Fatales. 


David Von Kirchen

domingo, 18 de marzo de 2012

lunes, 12 de marzo de 2012

1999. Cultos.





¿Cuántas veces hemos intentado parecernos a un modelo? ¿Cuántas veces hemos querido regirnos por un molde establecido? ¿Preferimos la comidad a la singularidad?
¿Tenemos miedo a corrompernos por la flagelación que la sociedad proyecta hacia el que no se ajusta a una convención?

Los ídolos a los que rendimos culto están igual de corruptos e influenciados por las masas que cualquiera de nosotros.Enlace


1999- Instantáneas frente a ídolos corruptos.
Lara A. Miranda.

http://www.flickr.com/photos/a-scent/sets/72157629154971458/


Lara Von Achterdeck.


martes, 28 de febrero de 2012

La mujer de Vitrubio.

A propósito de La danza del futuro, Isadora Duncan, 1903.



El movimiento de los seres libres se corresponde de forma natural con sus necesidades, sus posibilidades y sus imposibilidades. De esta manera, Isadora defiende mantenerse fiel a los límites que nuestro propio cuerpo nos impone.

El Ballet clásico impone un duro entrenamiento de carácter específico con el fin de permitir al cuerpo humano la realización de una serie de movimientos que no son propios de su naturaleza. Este hecho, conforma para Isadora la desconexión de la danza de su movimiento natural y expresivo que a fin de cuentas, es el que ancla a la disciplina a las leyes de la naturaleza.

Es curioso, sin embargo, como Isadora se contradice en el texto en ciertas ocasiones. En su fantasía con los dioses griegos, Duncan afirma que son solo ellos los que escapan a las leyes naturales, y que nosotros, seres mortales, debemos limitarnos a lo que nos es dado por naturaleza. El error de Isadora es afirmar posteriormente el deseo de que la bailarina del futuro logre alcanzar un carácter divino –el que escapa de las leyes naturales- sin renegar de las limitaciones de las leyes de la física.

Las puntas, la tortura del ballet, fueron ideadas por Filipo Taglioni, para dotar a la bailarina de un carácter etéreo, alejado de la humanidad y cercano a la divinidad. ¿Cómo quería evadir Duncan las leyes de la gravedad sometiéndose a ellas?

De igual manera, Isadora instaura la gimnasia como la base de aprendizaje en su escuela de Grünewald, para convertir el cuerpo en “un instrumento tan perfecto como sea posible”. ¿No es la gimnasia una disciplina que cambia la apariencia natural del cuerpo humano? ¿No es, como el Ballet clásico, un modificador de la apariencia y fuerza? En su defensa cabe decir que la gimnasia moldea el cuerpo, mientras el Ballet lo “deforma” para alcanzar posturas artificiales y antinaturales.

Isadora creía que la cuestión divina es algo alcanzable mediante la belleza, y que ésta es la propia de la naturalidad de los movimientos de los seres. ¿Es realmente necesaria entonces la gimnasia? En opinión de Isadora…¿No sería lo más bello enseñar a sus alumnas a conocer su cuerpo y sus limitaciones, para a partir de ello desarrollar coreografías que estética y formalmente alcancen la belleza propia de las cosas naturales, y por consiguiente, el carácter divino?

Isadora Duncan estuvo intensamente relacionada e influenciada por la cultura clásica griega. La forma de Isadora de entender el movimiento –para adaptarlo posteriormente a la danza- puede entenderse desde un punto de vista platónico.

Platón expone en el El Banquete que a través de la idea de Belleza se puede alcanzar la idea del Bien. Platón explica que encontrando la belleza en un cuerpo concreto, podemos apreciar la belleza del cuerpo humano en general, lo que es común a todos los cuerpos. Llegados a este punto seríamos capaces de reflexionar y llegar a la conclusión de que la belleza de los cuerpos reside en las normas y leyes que los rigen. De esta manera, alcanzaríamos la cuestión matemática y científica que domina dichas leyes, y por lo tanto los números que las componen –y que guardan en su interior la belleza de las cosas de las cosas de las que forman parte-. Así alcanzaríamos la idea de Belleza –entendida en el sentido platónico- como idea inmediatamente inferior a la del Bien, máxima de la filosofía de Platón y marcada por un potente carácter divino.

¿No sería el cuerpo humano más bello el que se ha dedicado a la belleza que le es propia? ¿El que se ha dedicado de forma natural a la representación, mediante la danza, al poder y la armonía de las fuerzas de la naturaleza? […] “Hasta que superando mi pobre enseñanza, lleguen a ser divinos y reflejen en sí las olas, los vientos, los movimientos de las cosas en crecimiento…” […] ¿Es realmente necesaria la gimnasia?

Las ideas de Isadora Duncan para con la danza son totalmente comprensibles y lógicas si tenemos la filosofía de Platón como hilo argumental y el Camino del Eros como vía hacia la divinidad. Del mismo modo, algunas de las frases presentes en el texto – que sacadas de contexto y a ojos contemporáneos podrían ser duramente discutidas- cobran un sólido sentido: “Es misión de todo arte expresar los ideales más altos y más bellos del hombre”, “La bailarina del futuro alcanzará una altura tan elevada que todas las demás artes necesitarán ayuda para llegar allí” o “Expresar lo que es más moral, saludable y bello en el arte: ésta es la misión de la bailarina”.



En su profundo interés y conocimiento de la cultura griega, Isadora se inspira en los “residuos” pictóricos y escultóricos griegos que han llegado hasta nuestros días –con especial interés por la representación del movimiento y la danza-.

A partir de la afirmación “La primera concepción humana de la belleza es obtenida de la forma y simetría del cuerpo humano”, que hace referencia a las ideas platónica de forma más que evidente, resulta totalmente comprensible la defensa que lleva a cabo del cuerpo desnudo. Dejando a un lado la cuestión de la conexión directa con la naturaleza, Isadora se remite a los números de los que se conforma nuestro cuerpo, y en los cuales la ropa no tiene razón de ser.

En conclusión, Isadora Duncan estaba totalmente adaptada a las ideas clásicas de filosofía y religión –algo que parece incongruente- y es por ello por lo que su manera de entender la danza es comprensible y lógica. Sin embargo era totalmente consciente del tiempo que le había tocado vivir. “No somos griegos y por ello no podemos bailar danzas griegas”.

Isadora conforma un modelo de pensamiento que hubiese encajado perfectamente en el contexto renacentista en el que Leonardo da Vinci llevó a la práctica la belleza de los números de Platón. Ella encajaba perfectamente en el hombre de Vitrubio y en el icosaedro de Laban, aportando nuevas proporciones que por primera vez en mucho tiempo encajaban en el cuerpo de la mujer.

viernes, 24 de febrero de 2012

Kuchen und Kaffee.

David Von Kirchen

  
                              David Von Kirchen                                      David Von Kirchen

David Von Kirchen

                     David Von Kirchen                                              David Von Kirchen

Lara Von Achterdeck




martes, 17 de enero de 2012

Guerre Fatale. Capitulo 1.

La Viena de fin de siglo.

En 1859, Francisco José I de Austria desabrochó el cinturón de la ciudad de Viena. Al derribar las murallas medievales de la ciudad, la capital del Imperio se sintió liberada, corriendo como corre un perro sin correa, hacia la libertad de la modernidad. El vacío causado por las murallas puso a disponibilidad del imperio unos suculentos terrenos para la ampliación y renovación urbanística de la ciudad. La capital –nombrada como tal en 1867- creció hasta convertirse en una ciudad burguesa, moderna y cosmopolita, y la calle-anillo resultante pasó a la historia conforme era construida.

La Ringstrasse se convirtió en el centro cultural y político de Viena. La Ópera, el parlamento, el ayuntamiento, los museos de Arte e Historia natural, la academia de Bellas Artes y el Palacio Imperial convivían en un halo de cultura y poder. A las puertas del siglo XX, Viena se enclavaba en una de las más fascinantes épocas de la historia del arte y de la cultura. Los famosos cafés vieneses, donde se podía degustar una porción de tarta Sacher con una buena taza de café, eran un hervidero de intelectuales. Lugares acogedores y exquisitos todos ellos, que albergaban según su nombre a clientela muy diferente. Sin embargo existe una explicación para la excesiva cantidad de gente en los cafés vieneses. El apenas medio millón de habitantes que habitaba la ciudad durante la construcción de la Ringstrasse, había aumentado en vísperas de la Gran Guerra a más de dos millones, convirtiéndose, el caso poblacional, en un serio problema. La gente convivía en condiciones infrahumanas en minúsculas viviendas, viéndose obligados en muchas ocasiones a buscar en los cafés ciertas necesidades hogareñas, privadas y vitales. Mientras que la clase baja se agolpaba en los cafés buscando refugiarse del crudo invierno Vienés, la clase alta se pavoneaba bien abrigada por la Ringstrasse. Cada vez era más evidente el problema social.

“Riqueza fastuosa y repugnante miseria”. Así describió Adolf Hitler la capital del Imperio en el Mein Kampf. Su exquisita experiencia en la Ringstrasse a su llegada a la capital, que también se refleja en el famoso libro antes citado, queda ya enterrada por un joven que se siente traicionado. Dos veces fue Hitler despertado de la ensoñación, tantas como veces fue rechazado de la Academia de Pintura vienesa. Al mal despertar se le unió al poco tiempo la muerte de su madre, y hundido en la indigencia y la caridad, inhaló todas las pestes posibles de la sociedad vienesa. Cuando las náuseas fueron inevitables, el joven Adolf, metió su recién comprado antisemitismo en la maleta y marchó rumbo a Múnich. Karl Kraus, el intelectual más influyente de la Viena de anteguerra describió la ciudad imperial como “El campo de pruebas para la destrucción del mundo”, un laboratorio del apocalipsis.

Stephan Zweig describe al imperio como una casa comida por los gusanos en la que nunca se sabe que será lo próximo en venirse abajo. El Volksgarten, las jóvenes vienesas, las notas de vals entre las lilas, el psicoanálisis, la elegancia, la belleza, la alegría de vivir  y un sol que hace sonreír al corazón, como describe Robert Musil, son atributos vieneses reales. Pero también lo son la pobreza, el descontento con la monarquía y el olor a pólvora en el horizonte, allí donde se sitúan los inmundos suburbios que ejemplifican el abismo que separa las clases sociales.

La burguesía como clase social dominante, actúa como catalizador en este florecimiento cultural, un mecenazgo burgués. Pero el lujo, lo suntuoso, la pompa que rodeaba a los adinerados vieneses era, en muchas ocasiones, pura apariencia. Viena ocultaba tras una máscara de oro su corazón de carbón, sangre y pólvora. Mostraba un gran desfase entre apariencia y realidad. Prisionera del pasado y rehuyendo constantemente de un futuro que asusta por lo desconocido. Parecía necesaria una renovación que a modo de ilusoria máscara alternativa alejase al mundo, y más especialmente a Viena, de su cruda realidad.




Cúpula del Edificio de la Secesión Vienesa.
Fachada Principal. Josef Maria Olbrich. 1898-99.


Ver Sacrum es una expresión latina que significa Primavera Sagrada y que hace referencia a una tradición de la antigüedad. Dicha tradición se basaba en el acto de preparar un contingente de jóvenes –generalmente nacidos el mismo año-  para abandonar el pueblo con la misión de conquistar nuevas tierras y establecer nuevas tribus. Pero Ver Sacrum también es el título de la revista de la Secesión vienesa, cuya primera edición data de 1898. La metáfora es evidente: El deseo de expulsar a las jóvenes promesas de un arte clásico y tachado de académico, para conquistar nuevos terrenos de la concepción y la belleza, y establecer así nuevos lenguajes artísticos. La Secessión, fundada en 1897, se presenta como un proyecto de renovación estética. Aunque ligada con el Art Nouveau, e incluida en el contexto del Modernismo, presenta diferenciaciones importantes. Se busca la elegancia, pero predomina la sobriedad formal, e incluso cierta severidad, plantando en la tierra del arte la semilla del expresionismo. Es por esto por lo que la Secesión se presenta como una institución-eslabón de renovación y asimilación de los estilos extranjeros y del pasado, para proyectarlos hacia un futuro perturbador y desconocido. La decoración es modernista; ni orgánica, ni naturalista sino estilizada y abstracta, y se da gran importancia a la tipografía, que entienden como  un elemento determinante, que tiene un valor formal, compositivo y comunicativo. Por ello, la Secesión es entendida en múltiples ocasiones como una sietemesina vanguardia.

Sobre la puerta del Pabellón de exposiciones de la Secesión -edificio diseñado por Joseph Maria Olbrich-  aparecen unas letras doradas sobre un blanco puro: “Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit”. Con este mensaje – “A cada tiempo su arte, a cada arte su libertad”- el colectivo vienés se reafirma en su deseo de renovación. Una renovación que llevará al debate entre ornamento y función aplicado al diseño de edificios y objetos, pero también como principio ético y estético, intelectual e ideológico que se proyecta de toda manifestación del arte, del pensamiento y de la ciencia. De esta manera, la Viena del momento se divide entre los que ocultan y los que desvelan, entre el paraíso y el abismo, entre los que buscan una alternativa para levantar el polvoriento velo de apariencia vienesa poco a poco, y los que quieren hacerlo de forma inmediata. Del mismo modo, a la derecha del edificio se encuentra una estatua de bronce de Marco Antonio, obra de Arthur Strasser. El general romano se muestra en ella como un ser perezoso y decadente, haciendo evidente el profundo conocimiento que los miembros de la Secesión tenían en referencia al ambiente de Fin de siècle.

La sociedad temía lo nuevo. La angustia y la tristeza de cerrar un siglo envolvía a la capital como una nube que anticipa una tormenta. Sin embargo parecía que una burbuja protectora, prevenía a la ciudad de miradas indiscretas hacia una nube que quería hacerse pasar por inexistente. La capital debía ser vestida por un falso bienestar.

Gustav Klimt (1862- 1918), el más importante exponente de la Secesión, desnuda a la mujer y la muestra llena de sensualidad. La rodea de un ornamento moderno y nos la presenta como la femme fatale en la que se habían convertido las grandes y ricas señoras de Viena. ¿Pero quiénes eran estas grandes y ricas señoras vienesas? ¿Eran realmente Femmes Fatales?


David Von Kirchen

lunes, 16 de enero de 2012

It was all so strange.

http://www.talenthouse.com/creativeinvites/preview/a5f84dcb1839849f5eb0128a18df030e/383



On 20th January, the votes start! Please! vote for me. For now, you can support me till the 20th. Thanks!
El día 20 de Enero se abren las votaciones! Por favor! votadme. Por ahora, podeis apoyarme hasta el día 20. Gracias!

domingo, 15 de enero de 2012

Guerre Fatale. Capitulo 0.

Introducción.


Guerre Fatale es un trabajo de investigación sobre la mujer, como Femme Fatale, en el contexto de la guerra. A través de la historia del arte, y centrándose en el siglo XX, Guerre Fatale se presenta como un intento de análisis del término de la mujer fatal, así como de investigación histórica, con el propósito de encontrar personajes históricos femeninos que debido a sus actos, han podido ser, o son, tachados  como tales. Desde el resurgir del término, a finales del siglo XIX, hasta la actualidad, Guerre Fatale intenta demostrar cómo un término de origen masculino, con marcadas intenciones despectivas, se puede convertir en el himno de la lucha por la liberación de la mujer.


David Von Kirchen

martes, 3 de enero de 2012

Calendarios de Pared. A propósito del proyecto Calendario 2012 de CockMag.net.









Bien es conocido por todos el calendario Pirelli, que nos ofrece año tras año, doce maravillosas mujeres que se nos exponen en bandeja de plata. Aunque más que decir "nos" quizá debería decir "les", puesto que estos calendarios no van precisamente orientados hacia un público plural de hombres y mujeres, no, sino al masculino. Por supuesto, esto no tiene que ver a la hora de apreciar su calidad artística, mayor o menor, dependiendo del año, pero que siempre mantiene su status a la hora de presentar un nuevo ejemplar, sino con la imágen que se ofrece, a quién y el cariz que adquiere y con el que se produce.

No es que este sea el único ejemplo existente, sino que es uno de los muchos, pero que, sin embargo, estéticamente es bueno. Cosa que brilla por su ausencia en muchos otros.

Derivado de ello llego a la siguiente reflexión, ¿a caso las mujeres no quieren ver mujeres en un calendario? ¿a caso no hay mujeres que consuman calendarios en los que aparezcan mujeres? ¿a caso no hay un público queer? o simplemente ¿por qué no hay mujeres que hagan calendarios de pared para mujeres? A todo esto respondió el proyecto de CockMag.net, que emprendió la iniciativa de realizar un calendario para 2012 hecho por mujeres para mujeres.

Se podría pensar de todo acerca de esta idea, pero lo verdaderamente destacable de ella, es que destaca por su singularidad. La convocatoria, que se realizó vía internet, por medio de la página web y redes sociales, llegó hasta muchas mujeres que tomaron rapidamente la cámara y comenzaron a estudiar propuestas, dando como resultado 12 meses y 12 fotografías, diferentes entre sí, pero comunes en la perspectiva: La perspectiva de género. Las doce, nos ofrecen una mirada de cada una de las mujeres que aparecen retratadas, alejada de convencionalismos, donde podemos apreciar desde imágenes cotidianas hasta la extravagancia o la fantasía. La provocación sin caer en la evidencia. O puede que también la evidencia ,que se transforma en realidad sexual, de un modo estético, que no posterga y ni diluye a la modelo en un estereotipo, sino que la introduce en una nueva dimensión.

Puede que existan repuestas que tachen del mismo modo excluyente el proyecto porque ha sido tratado integramente por mujeres y en las fotografías tan sólo aparecen mujeres, pero de lo que quizá no sean conscientes es del hecho de que en este calendario no se busca sólo mostrar a la mujer, sino lo qué es, lo que quiere ser y cómo se identifica ella ante la sociedad. No todos somos iguales y no todas somos iguales a la hora de conformar nuestra identidad (sexual y de género)

Desde mi punto de vista el calendario elaborado por CockMag.net destaca por la pluralidad de las autoras, que va desde chicas free-lance hasta artistas muy consolidadas ya en este mundo que hacemos llamar "del arte". Este punto se refleja en la mirada que ofrece cada una de las 12 imágenes que desde mi punto de vista pueden ser igual de atractivas para una mujer gay que para cualquier hombre o mujer heterosexual. Porque ante todo es una reflexión gráfica sobre la identidad y el papel femenino, ¿en verdad existe la feminidad o es sólo un invento victoriano? ¿realmente existen carácteres femeninos universales o los establecemos según el gusto? Finalmente, todo se resume en una cuestión social, de gusto y parámetros estéticos, artísticos.
La mujer es arte y también realiza arte.

http://cargocollective.com/Cockmagnet#

http://cockmag.net/

Feliz 2012 a todos los que seguís el blog, y enhorabuena a las 11 artistas que colaboraron en el proyecto, estoy verdaderamente contenta de estar incluída entre vosotras en esta iniciativa. Del mismo modo agradecer a Maria LaMuy y Snoot Colectivo que hayan llevado a cabo esta idea que finalmente ha resultado genial, inédita y original.






Lara Von Achterdeck.


lunes, 19 de diciembre de 2011

Absolutismo, no hay nada como tú.

Sobre la exposición: El Hermitage en el Prado.



San Petersburgo es una ciudad que desde pequeño me tiene fascinado. Los libros y documentales que me aportaron en algún momento información sobre la denominada “París del norte”, han convertido a la ciudad rusa en uno de los destinos que me encantaría conocer. Entre el frío aire del río Neva, se respira historia como en ningún otro lugar del mundo. La ciudad que fue testigo de un imperio, una revolución y una de las mayores batallas de la Segunda Guerra Mundial, descansa por un momento en el centro de Madrid, a mi alcance, por fin.

Una de las mayores atracciones turísticas de San Petersburgo es el Palacio de Invierno. La que fue durante años la residencia de los zares, se convirtió con la revolución de 1917 en una pinacoteca estatal que con el tiempo se ha convertido en uno de los más importantes museos del mundo. La colección que durante siglos ha ido recopilando la corona imperial rusa, cede parte de su alma al museo español.

La exposición, nos recibe en un intenso dorado que nos evoca a la visión de las impresionantes escalinatas del Museo del Hermitage, y a través de nueve grupos expositivos bien diferenciados, nos sumerge en un viaje a través del tiempo que nos lleva hasta un delicioso conjunto de obras del siglo XX, entre las que caben destacar cuatro Picassos casi desconocidos.

La impresionante selección de obras, nos permite contemplar piezas de muy variada época y estilo. Desde delicadas piezas de orfebrería griega hasta obras de la vanguardia europea, pasando por imponentes retratos reales y una interesante colección de artes decorativas. Entre la obra pictórica se respira la escuela española, la flamenca y la barroca francesa.

La exposición, que nos acerca unas de las obras más bellas y famosas del Hermitage, nos permite contemplar una exhaustiva evolución de las artes en cada una de las disciplinas presentadas. Orfebrería, joyería, artes aplicadas, pintura, escultura, dibujo, y hasta una impresionante pareja de trajes pertenecientes a los zares María Feiodoróvna y Nicolás I.

El museo ruso, funciona como uno de los mayores aglutinadores de culturas. En su colección encontramos piezas de todos los rincones del mundo, todas ellas con gran belleza y valor cultural. La joyería india o las manufacturas chinas son una delicia para la vista.

Obras de grandes maestros de la historia del arte, gran variedad de estilos y antigüedad, y un sinfín de exquisitas piezas que conforman una de las mejores exposiciones de la capital española. Extensa pero no agobiante. Tenue pero no soporífera. Variada pero no caótica. Una deliciosa fuente de sabiduría a nuestro alcance. Mi única cuestión, la que me daba vueltas incesantemente durante mi visita: ¿Qué haríamos si la déspota monarquía no hubiese existido? ¿Qué llenaría las salas del Louvre o del Prado? ¿Tendríamos que agradecer a la inútil institución su función como aglutinadora de las artes? Gracias, absolutismo, no hay nada como tú. Me quedo con la visualización in situ de una pequeña porción del Hermitage. El resto, algún día.


David Von Kirchen

lunes, 12 de diciembre de 2011

Hollywood II

Retratos. Exposición Hollywood, Restaurante Los Doss, Cuenca, 2011.







            David Von Kirchen.

Are you on the list?

Comentario crítico sobre el artículo “No soy joven” por Jesús Barbeito. Revista NEO2, Diciembre 2011.



Jesús acude a pedir clemencia como un condenado a muerte. A pedir clemencia o a dar pena. Resulta que Jesús Barbeito, artista, diseñador gráfico y responsable de Diseño e Identidad Corporativa de un importante ayuntamiento de la Comunidad de Madrid, se lamenta de tener 51 años. Un apasionado de la pintura, como el mismo se califica, que se queja de las facilidades que se ofertan a artistas jóvenes en concursos y certámenes.

En su favor se ha de decir que la obra de un artista será buena o mala independientemente de la edad que tenga su creador. Pero nadie pone en duda esta realidad.

Las facilidades que se ofertan a artistas jóvenes son necesarias y totalmente comprensibles. Cualquier artista recién licenciado, con muchas ganas y poco dinero, desea pintar, exponer y vender. Creyendo que la genialidad daliniana nos espera en la puerta de salida de la facultad, salimos atolondrados en busca del éxito. Nada más lejos de la realidad. Las dificultades que se nos presentan son tales, que precisamos de ciertas facilidades ajenas. Los concursos, certámenes, becas y demás incentivos para la creación artística joven, son medios que facilitan la creación, divulgación y venta de obras de artistas nóveles sin valor en la firma.

Jesús afirma, que esta sociedad de consumo, el mundo del arte llega a considerar el máximo valor lo joven. Esto es así. La pintura es, aunque no se quiera reconocer, algo tan cíclico y modal, que continuamente se buscan nuevas vías de expresión pictóricas que renueven constantemente uno de los soportes más repetitivos, predecibles, constantes y rancios del mundo del arte. Lo simple del soporte, sin embargo, no está reñido con la calidad de lo que genere el artista sobre él. Es decir, querido amigo Jesús. Si no has podido alcanzar cotas más altas que las de centros culturales de segunda, quizás no sea por tu edad, sino por la calidad de tus obras. No se puede culpar al mundo del arte de la pérdida de aquellas oportunidades que se te presentaron de joven y dejaste pasar. Deja de ahogarte en los lodos de un pasado que nunca vas a recuperar, y eleva la cabeza hacía el futuro, un futuro tan incierto, que no sabes lo que te puede traer. Quizás, con más trabajo y menos queja, con más visión y fe, y menos lamentos melancólicos, se te presente una oportunidad. La zona VIP no está vetada a mayores de 35 años. Depende única y exclusivamente de ti la entrada en la historia. Créete un genio, y te acabarás convirtiendo en uno. Sigue soñando Jesús, sigue soñando.


David Von Kirchen