viernes, 25 de marzo de 2011

Élite lisiada.


Hoy he escrito cientos de veces élite en un papel. Cuando el significado abandonó la forma, me percaté de que estaba dibujando una bicicleta. Élite va sobre ruedas. Antiguo, vanguardista, pero útil y atemporal. Somos los traicionados del arte. Somos los lisiados.

sábado, 19 de marzo de 2011

Reflexión.


"No somos cerdos como tú crees. Somos seres humanos. Creamos dioses, y luchamos con ellos; y ellos nos bendicen."

lunes, 21 de febrero de 2011

“Sing-along Geography Lesson”. Guillermo Gómez Peña.

Aunque vendido como geografía, lo que el chicano con bigote nos presenta, se trata más de una sociología cruzada. La fuerte relación que determinados países subdesarrollados o en vías de desarrollo establecen con otros del conocido como “primer mundo”, desencadena una fuerte inmigración que parece gritar: “Globalización”.



Que el propio Guillermo Gómez Peña, tremendísimamente mexicano,  se nos presente más como un motero de la costa Oeste que como un mariachi harto de tequila es solo la punta del iceberg que conforma toda la clase de “geografía” que el personaje en cuestión nos explica de forma clara y pausada.

Las fuertes corrientes migratorias que se establecieron en el mundo en el ya pasado siglo XX, han asentado un modelo de globalización que podría considerarse más como un hermanamiento.

¿Quién se hubiese planteado a las puertas del siglo XX que alrededor del diez por ciento de la población total londinense, estuviese conformada por población hindú y pakistaní?

Hoy en día, cualquier persona tiene acceso a unos tacos, un pollo al curry, un kebab o un cerdo agridulce. Nunca antes el pueblo, la calle, había sabido tanto sobre culturas tan dispares sin moverse de casa.

Como si de una deuda se tratase, la madre patria, la metrópoli de los grandes imperios coloniales del pasado (en algunos casos no tan pasado), abre sus puertas como pidiendo perdón a los hijos e hijas de dichas patrias sometidas bajo el yugo de occidente. Las alianzas del pasado, o la favorecedora demanda de algún trabajo específico, no hacen más reforzar los pilares sobre los que se asientan relaciones como la turco-alemana, la franco-argelina, la hispano-marroquí o la anglo-pakistaní. 

Tocándole más de cerca, como chicano, Guillermo establece en su particular clase de geografía unas fuertes relaciones entre territorios estadounidenses y centro-suramericanos. ¿Quién invade a quien? ¿Qué cultura se sobrepone a la otra? Ni un inmigrante mexicano asentado en L.A. es mexicano, puesto que está altamente contaminado por el enfermizo ritmo de vida norteamericano, pero tampoco sería estadounidense, pues hasta su tono de piel le delata. Por otro lado, los californianos reciben con los brazos abiertos a los tacos y al tequila. ¿Quién intercambia qué? ¿Comen más kebaps los alemanes que chucrut los turcos?

Aún así, ¿qué busca o espera la metrópoli de sus ahijados? Según Gómez Peña, los californianos esperan el ya citado mariachi harto de tequila.  ¿Acaso el “Allá donde fueres haz lo que vieres” convierte a los inmigrantes en seres inferiores? ¿Los españoles aceptamos con mayor agrado a un subsahariano vestido de tuareg que a un “moro” en la vendimia? Pero la pregunta que realmente me impacienta es: ¿Dichos pueblos se hacen estas preguntas?, y en caso afirmativo: ¿Estamos hablando de exclusión o victimismo?

Como un típico narcotraficante en Nuevo Laredo, Gómez Peña dispara tres veces ante la cámara que le graba. Tu casa es también mía, tu idioma también es mío, y vuestros corazones serán míos una de estas noches. En cuanto a la primera frase, creo haber explicado con bastante claridad mi idea al respecto. En cuanto a la segunda, no nos distanciamos mucho de las relaciones histórico-culturales establecidas entre dichos países. Pero la tercera… ¿se trata de un ataque, una defensa o una amenaza? ¿Se trata de revivir los sacrificios aztecas en los que las víctimas eran despojadas de sus corazones? Quizás solo sea un llamamiento a la fraternidad entre los pueblos, pero “mío” es un posesivo en México y en California.

La reivindicación de los derechos de los inmigrantes en la denominada “madre patria” es evidente en la obra “Sing-along Geography Lesson” de Guillermo Gómez Peña. Nadie puede negar al “artista” la grandísima razón que tiene en cuanto a la situación de la sociedad inmigrante en el mundo. Claro como el agua, como su voz en el video.

Pero varias preguntas se derivan de esto. ¿Realmente estamos ante una performance? El chicano no nos habla para entretenernos, nos pega un tiro directo a la reflexión. ¿Pero realmente una bala es capaz de atravesar el objetivo de una cámara de video y proyectarse a través del monitor hacia el espectador en un museo, galería, o incluso en el sofá de su casa? La performance se ha determinado como un arte que tiene en cuenta el aquí y el ahora, una relación físicamente directa con el receptor del mensaje. Un acto ejemplificante que a través de una máscara inexpresiva e imparcial nos transmite un impulso reflexivo. Guillermo Gómez Peña puede presumir de haber utilizado medios muy dispares para su reflexión sobre la frontera y la identidad trans-cultural. A través de periodismo, performance, radio, video, poesía e instalaciones, ha explorado las relaciones entre los Latinos y los EEUU. ¿Pero qué diferencia realmente a la performance que se está tratando, de un artículo en un periódico o un discurso por radio? Si la performance se basa en un aquí y ahora hiperintensificados, que se presenta frente a un público de forma directa, sin ningún tipo de intermediario, esto no es una performance. Es cierto que medios como la fotografía o el vídeo complementan de forma necesaria a la creación performista, y es cierto también que sin ellos, la bienvenida a las galerías no sería ni tan común ni tan calurosa. ¿Pero, realmente “Sing-along Geography Lesson” se trata de un archivo documental sobre lo que fue una performance? ¿Dónde se encuentra el público entonces? ¿Tras la cámara en el momento de la grabación? Permítanme que lo dude.

¿De qué estamos hablando entonces? ¿Videoarte? ¿Video-performance? ¿Discurso ejemplificante grabado en video? ¿Chiflado con mucho tiempo y poca vergüenza? ¿Qué diferencia a un performero de un personaje excéntrico, con actitud y aspecto fuera de lugar? ¿Qué diferencia al chicano de Gómez Peña de Bowie, Madonna o Marilyn Manson? Si a través de una de sus canciones Manson nos presenta un mensaje reflexivo, y graba un videoclip de dicho tema, ¿estamos ante una video-performance? Del mismo modo, ¿uno de sus conciertos sería una performance? Está claro que usa su cuerpo, a través de la voz y los instrumentos musicales, como medio de creación artística, como propio elemento artístico. Habla de la innovación, del presente. Creo que es evidente que Manson hace con su cuerpo lo que haga falta para poder transmitir una idea, llevándolo al límite. ¿Estamos entonces ante un performero de fama mundial? ¿Al quizás más conocido de todos?

Es performance lo que se vende como tal. Se trata de un término tan ambiguo y variable que todo es performance y nada es performance. La performance puede hacerla cualquiera, se trata sólo de realizar preguntas impertinentes ante un receptor dispuesto a pensar una respuesta. El performance es preguntas. ¿Preguntas?

lunes, 17 de enero de 2011

¡Allá vamos!


¡Sí! I.T.I. 0.2! Allá vamos!

Cuenca.


Mi cárcel es más bonita pintada de colores.

2010: Odisea en el espacio LABoral Arte.


Como si de un macabro juego hipnótico se tratase, la colección Thyssen de arte contemporáneo, zarandea nuestros sentidos al sumergirnos en un fantástico viaje interplanetario de intensas experiencias artísticas.

Sinceramente, aquel día no esperaba subirme a una nave espacial. Al entrar por la puerta del edificio del LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón para ver la exposición “Pasajes. Viajes por el híper-espacio”, - una selección de obras pertenecientes a la colección Thyssen-Bornemisza Art Contemporary (T-B A21)- no imaginé que el título podía ser tan acertado. Éste explica de una forma tan acertada la experiencia de la visita que cualquier otro título hubiese devenido en fracaso.
“Pasajes. Viajes por el híper-espacio” que se presenta en el espacio LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón desde el 6 de Octubre hasta el 21 de Febrero de 2011, está comisariada por Daniela Zyman, Comisaria Jefe de T-B A 21, y por Benjamin Weil, Comisario Jefe de LABoral, quienes han seleccionado una veintena de obras de prestigiosos creadores internacionales para mostrarnos cómo los artistas abordan hoy los continuos cambios que la omnipresente informatización y la permanente conexión a las redes de comunicación han traído a nuestra cultura contemporánea.
La colección, que es expuesta en España por vez primera, está compuesta por instalaciones y obras de gran escala que nos invitan a adentrarnos en sus pequeñas esferas, en sus mundos de sensaciones.
En el momento de visualización de cualquiera de las obras de la colección, el espectador es absorbido en un campo gravitatorio. Por un momento no existe otra cosa en el mundo –este que conocemos como Tierra- que no sea la obra que se nos presenta. Como si de un macabro juego hipnótico se tratara, la colección Thyssen juega con nuestras mentes y sentimientos, haciéndonos viajar constantemente de una dimensión a otra. Dimensiones tan distantes en su forma y contenido, que apenas pareces estar viviendo algo con coherencia. La inmersión en la experiencia artística es tan grande como el espacio que alberga la colección, un espacio adaptado por el arquitecto asturiano Andrés Diego Llaca, que repartió sus  4.094m² expositivos, en seis salas de gran tamaño que a su vez generan un blanco sentimiento de vulnerabilidad y pequeñez, que puede ser entendido, en esta ocasión, como el universo que recoge el heterogéneo sistema planetario de la colección Thyssen.

Tras meditar sobre nosotros mismos ante los espejos en movimiento de la instalación “No History”, de  Doug Aitken, y tras quedarnos anonadados con nuestra fragmentación corporal, Carsten Höller nos hace decidir nuestro camino en “Y” a través de una intensa experiencia lumínica que influye de forma palpable a nuestra percepción del espacio. De repente despega nuestra nave, destino a obras tan impactantes como “Frío estudio del desastre”, del colectivo Los Carpinteros, que congela el tiempo a nuestro paso para visualizar de forma inimaginable, desde dentro, la fractura de un muro de hormigón. De nuevo el mundo se apaga a nuestro alrededor cuando descolgamos el teléfono de “Telephone” de Janet Cardiff & George Bures Miller, para escuchar a hurtadillas una conversación entre Janet y un científico sobre la naturaleza del espacio y el tiempo, la conciencia subjetiva del tiempo y de la localización. Un acto que obliga al visitante a adaptarse al tiempo de la obra, generando casi más que en ninguna otra, un profundo aislamiento del mundo externo.

Otros estrambóticos planetas completan la colección. El flácido mundo de “Esqueleto glóbulos” de Ernesto Neto o la laberíntica y claustrofóbica instalación de puertas y pequeñas habitaciones que nos presenta Monika Sosnowska en “M10”. Incluso cabe destacar el divertido mundo de sombras y color que nos proyecta en la pared de LABoral la obra “Your uncertain shadow (colour)”, del renombrado Olafur Eliasson, que además es la imagen del cartel de la exposición.

 

Gracias a la luz, el tiempo, el color, la falta de espacio, nuestro reflejo, o la voz de un desconocido, el visitante – o viajero- de “Pasajes. Viajes por el híper-espacio”, pierde completamente la noción del tiempo y el espacio, preocupándose sólo de qué sorpresa se llevará en el próximo planeta. Olvida que es arte lo que ve, porque para él es arte lo que acontece en sus sentimientos. Los contenidos de las obras son eclipsados por la diversión anonadante a la que te someten, pero lejos de parecer un defecto, aproximan a colecciones tan contemporáneas como ésta, al público que en general ni se molestaría en acercarse al centro gijonés, y que al salir de LABoral, ve con otros ojos el arte contemporáneo.

Una colección de abrumador interés para los entendidos, una fantástica experiencia artística para los de a pie, y un divertido conjunto de sensaciones para niños o beocios. Una exposición que va dirigida, sin distinción alguna, a todos los públicos. Algo totalmente nuevo para los sentidos que tiene como marco incomparable la tradición industrial asturiana y la vocación de universalidad de sus gentes. Una colección que genera un gran empujón al singular espacio de intercambio artístico  que conforma LABoral, y que en su actuación se propone fortalecer una alianza entre el arte, la industria y el desarrollo económico. Un centro expositivo específicamente dedicado al arte, la ciencia, la tecnología y las industrias visuales avanzadas. Pero, además, un lugar para la investigación, formación y producción artística y técnica y para la proyección de las nuevas formas de arte y creación industrial.  Un foco artístico, docente, museístico y de innovación muy a tener en cuenta en el horizonte español. 

domingo, 16 de enero de 2011